Normas UNE en construcción, ¿obligación o necesidad?

A pesar del título, el objetivo de este artículo no es entrar a discutir si las normas UNE en el mundo de la prevención de riesgos en la construcción son de obligado cumplimiento o no. Parece ser, o al menos al autor de este artículo se lo parece, que sí. El Real Decreto 1801/2003 así nos lo indica. En su artículo 3, titulado “Evaluación de la Seguridad de un producto”, dice que un producto es seguro cuando:

  1. Cumple disposiciones normativas de obligado cumplimiento en España que fijen los requisitos de seguridad y salud.
  2. Cumplen disposiciones normativas reguladas por normas técnicas nacionales que son transposición de una norma europea armonizada.
  3. En caso de que no exista disposición normativa de obligado cumplimiento aplicable o ésta no cubra todos los riesgos o categorías de riesgos del producto, para evaluar su seguridad, garantizando siempre el nivel de seguridad que los consumidores pueden esperar razonablemente, teniendo en cuenta lo siguiente:

a.    Normas técnicas nacionales que sean transposición de normas europeas no armonizadas.
b.    Normas UNE.
c.    Las recomendaciones de la Comisión Europea que establezcan directrices sobre la evaluación de la seguridad de los productos.
d.    Los códigos de buenas prácticas en materia de seguridad de los productos que estén en vigor en el sector, especialmente cuando en su elaboración y aprobación hayan participado los consumidores y la Administración pública.
e.    El estado actual de los conocimientos y de la técnica.

Parece que este Real Decreto, en vigor desde el 15 de enero de 2004, aclara varias dudas respecto a las normas UNE. Además, el IV Convenio General del Sector de la Construcción 2007-2011 en los artículos 185, 191, 193, etc., hace referencia a que los productos utilizados en la construcción deben cumplir los requerimientos del citado R.D. 1801/2003.

¿Cuáles son los productos que son susceptibles de estar vinculados con las normas UNE?
Pues son aquellos que no derivan de normas de obligado cumplimiento en España o de normas Técnicas Nacionales vinculadas a normas europeas no armonizadas. Tenemos claro que los Equipos de Protección Individual derivan de una Directiva Europea y que hay un Real Decreto que los regula (R.D. 773/97). También está asumido que los equipos de trabajo que son considerados máquinas, dependen de la directiva de máquinas y de los Reales Decretos que la transponen (Real Decreto 1644/2008).
¿Pero qué hacemos con los andamios tubulares, redes de seguridad, sistemas provisionales de protección de borde, plataformas de carga y descarga, etc.? ¿Permitimos que estos sistemas se utilicen en la obra sin ningún criterio en cuanto a resistencia, durabilidad, utilización, etc.? Evidentemente no.

Una vez respondido esto, volvemos a preguntar; y si decidimos no permitir que se utilicen sin ningún criterio objetivo, ¿en que nos vamos a basar para asegurarnos de que son seguros y van a realizar su función adecuadamente?
La respuestas únicamente las podemos encontrar en la normas UNE, que son requisitos de especificación técnica aprobados por organismos de normalización como AENOR, cuya referencia haya sido publicada en el «Boletín Oficial del Estado», conforme a lo establecido en el Real Decreto 2200/1995, de 28 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de infraestructura para la calidad y seguridad industrial. Proporcionan, para su uso común y repetido, reglas, directrices o características para ciertas actividades o sus resultados. Así, se normalizan los productos y servicios que nos rodean para mejorar su calidad y seguridad, proteger los derechos de los consumidores y adecuar los productos nacionales a las exigencias de los mercados internacionales.

La conclusión a este razonamiento es que, independientemente de la discusión de si las normas UNE son de obligado cumplimiento en base al R.D. 1801/03 y al IV Convenio General de la Construcción, la única forma de asegurarnos como coordinadores de seguridad, técnicos de prevención, usuarios, etc., que un producto es seguro, es adquiriéndolo certificado en base a una norma UNE, cuando la haya. Eso querrá decir que el fabricante o suministrador nos aportará un producto que ha pasado una serie de ensayos de resistencia, durabilidad, envejecimiento, etc., y que en su manual de instrucciones nos indicará, además de la certificación correspondiente, la manera de instalarlo para que el producto garantice la utilidad para la que se ha adquirido, en base a unos estándares de referencia.

Es preciso indicar que las normas UNE, han sido publicadas para que los fabricantes tengan unos requisitos mínimos llegado el momento de elaborar sus productos. Éste dato, no siempre ha sido bien entendido por los usuarios. Un hecho palpable es lo ocurrido con la norma UNE EN 1263-2 sobre redes de seguridad. Un documento realizado expresamente para que los fabricantes tuvieran un patrón a la hora de componer los manuales o guías de instalación de dichos sistemas. Y sin embargo ha creado confusión, porque los técnicos hemos entendido, por ejemplo, que si esta parte 2 de la norma indica que el sistema V de redes de seguridad se sujeta al forjado mediante omegas, parece que deja fuera otros sistemas de fijación. La experiencia indica que hay otros productos como el cajetín embutido en el forjado que tiene mayor fiabilidad y resistencia.

Siguiendo con el ejemplo anterior, queremos decir que aunque una norma UNE contemple por ejemplo un método de arriostramiento concreto del sistema, cuando se realiza la evaluación de riesgos de este sistema, el fabricante, técnico de prevención, ingeniero, etc., pueden definir otros sistemas de arriostramiento; eso sí, justificándolos objetivamente mediante cálculos y ensayos que le asegurasen (y puedan asegurar) que su producto es seguro.

Algo similar podemos decir de otros medios auxiliares o equipos de protección. Existen sistemas actualmente que no están sujetos a ninguna norma UNE o esta norma está aún en proceso de elaboración. Esto se debe a que la evolución de la técnica camina más rápida que la evolución normativa. Por ejemplo, los andamios de borriquetas, las redes bajo forjado, las redes de cierre vertical, la protección de armaduras o el cubilote de hormigón. El que no tengan esa norma UNE no significa que no puedan utilizarse. Pero volvemos a reiterar que el fabricante o suministrador deberá indicar en su manual de instrucciones el montaje y desmontaje seguro, los usos previstos y no previstos, revisiones, durabilidad, etc.; todo basado en los cálculos y ensayos que estime oportunos para asegurar el buen funcionamiento de estos productos o sistemas.

Este autor tiene claro que el proceso a seguir para instalar productos seguros en obras de construcción, es adquirirlos bajo los parámetros de normas UNE con su certificado correspondiente, e instalarlos conforme al manual de instrucciones del fabricante o suministrador. De esa manera, en teoría, utilizaremos productos con unas mínimas garantías. En caso de suceder un accidente por fallo del equipo o sistema correspondiente, aunque habrá que analizar cada caso particular, si este se ha instalado como indicaba el manual y el equipo está en adecuadas condiciones, supondremos que como técnicos o como usuarios hemos hecho hasta donde hemos podido, por lo que difícilmente se nos podrá achacar responsabilidad. Difícilmente podremos demostrar que hemos optado por un producto seguro en caso de un accidente por fallo del equipo en cuestión, si este no tenía la certificación UNE correspondiente. De todos modos, reitero que habrá que analizar cada caso particular.

Continuando el turno de preguntas, ¿quién y cómo se elaboran las normas UNE?
Las normas UNE son elaboradas por Comités Técnicos de Normalización de AENOR. El que más nos repercute es el Comité AEN/CTN81, titulado “Prevención y Medios de Protección Personal y Colectiva en el Trabajo”. Este Comité se subdivide en una serie de subcomités, un total de seis, de los que se derivan los Grupos de Trabajo que elaboran las normas UNE correspondientes. La estructura del Comité 81 se compone:

Subcomité 1. Medios de Protección Individual

  • GT 1: Protección respiratoria.
  • GT 2: Protección de los ojos.
  • GT 3: Protección de la cabeza, pies y contra caídas.
  • GT 4: Guantes y ropa de protección.
  • GT 5: Protección auditiva.

Subcomité 2. Medios de Protección Colectiva

  • GT 2: Redes y soportes
  • GT 3: Escaleras de mano
  • GT 4: Sistemas provisionales de protección de borde
  • GT 6: Redes de seguridad bajo forjado
  • GT 7: Redes de cierre vertical
  • GT 8: Protección de terminaciones en armaduras de obra

Subcomité 3. Seguridad de las máquinas

  • GT A2: Evaluación de riesgos
  • GT B12: Principios generales para el diseño de sistemas de mando seguros

Subcomité 4. Evaluación de riesgos por agentes químicos

  • GT 1: Requisitos generales de los procedimientos de medición
  • GT 2: Vapores orgánicos
  • GT 3: Materia particulada
  • GT 4: Metales
  • GT 5: Agentes biológicos
  • GT 6: Fibras

Subcomité 5. Ergonomía.

  • GT 1: Principios ergonómicos para la concepción y diseño de sistemas, equipos y puestos de trabajo
  • GT 2: Antropometría y biomecánica
  • GT 3: Aspectos ergonómicos de las pantallas de visualización de datos y otros sistemas de presentación visual
  • GT 5: Ambiente físico
  • GT 7: Ergonomía de los equipos de protección individual

Subcomité 6. Vibraciones y choques

  • GT 1: Vibraciones mecánicas
  • GT 2: Exposición humana a las vibraciones

Pero no solamente el CTN 81 está vinculado con la prevención en construcción. Existen otros Comités, como el CTN 180 “Equipamientos Temporales en altura” que ha elaborado normas UNE relacionadas con los productos destinados al citado sector, como la normas UNE EN 12810 y 12811 de andamios o como la recién publicada norma UNE 180401 de “Plataformas de Carga y Descarga”. 

La participación en todos los grupos de trabajo está abierta a empresas y profesionales que tengan interés, conocimientos en la materia y ganas de trabajar por la mejora de las condiciones de trabajo de nuestras obras. Por tanto, se puede solicitar pertenecer a cualquiera de los grupos de trabajo incluidos anteriormente.

Para concluir, dado que desgraciadamente los profesionales de la prevención que trabajamos en empresas, servicios de prevención, etc., no tenemos acceso a modificar la normativa en prevención de riesgos laborales como son las leyes y los reales decretos, reservado esto a la administración, una interesante línea de actuación puede ser nuestra participación en algún grupo de trabajo de estos comités o subcomités, pues algunos entendemos que el futuro pasa porque cualquier equipo de trabajo, protección colectiva, equipo auxiliar, etc., que sea utilizado en la construcción deba estar normalizado y, por tanto, deba tener su certificación correspondiente. Será una forma de mejorar las condiciones de seguridad y salud de nuestras obras y, qué duda cabe, de poder demostrar que se ha llevado una actuación garante de la prevención en caso de una posible depuración de responsabilidades.

Autor del artículo:
Ramón Pérez Merlos

Director del Servicio de Prevención Mancomunado “Grupo ETOSA”
ramonperez@etosa.com

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