Equipos de protección contra caídas de altura ¿sabemos definirlos?

Quiero comenzar este artículo con una frase que seguro suena a más de uno: “el trabajo se realizará usando arnés anclado a punto firme”. Creo haber visto una frase igual o parecida en cientos de estudios y planes de seguridad, y también en actas y escritos de coordinadores de seguridad.

¿Cuál es el problema? puede preguntarse alguien. Por un lado, al escribir eso, casi en la totalidad de los casos estamos pasando olímpicamente del principio de acción preventiva más famoso (lo recuerdo, para los despistados: “Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual”). Siempre he defendido que la utilización de los EPI contra caídas de altura en construcción, más que un uso, es un abuso, pero de eso ya hablaré en otra ocasión y lo justificaré como es debido.

El objeto de este artículo es otro, concretamente “criticar” lo mal que definimos los técnicos, en general y quitando excepciones, estos equipos, tanto por escrito, en documentos que pueden acabar en un juzgado, como verbalmente a pie de obra.

Volviendo a la frase con la que he iniciado el artículo, vamos a suponer que en el plan de seguridad de la empresa constructora (aprobado por el coordinador), aparece esa frase como medida preventiva para un determinado trabajo. El coordinador, además, lo recuerda en una reunión de coordinación, con las mismas o parecidas palabras. El recurso preventivo dice tenerlo claro, y que no permitirá que nadie trabaje “sin arnés”. Comienzan los trabajos. El resultado podría ser cualquiera de las fotografías siguientes:

 

Como véis, se está cumpliendo religiosamente con lo indicado en el Plan y recordado por el coordinador. En los tres casos se está usando arnés, y en los tres casos los trabajadores están anclados a un punto firme… ¿acaso un ladrillo no es algo firme?.

Ahora poniéndonos serios… ¿qué ocurre si se produce un accidente? ¿han planificado los técnicos el trabajo correctamente? ¿tienen posibilidad de defensa con la documentación escrita? Si el accidente ocurre, los técnicos no pueden tener defensa alguna, ya que han dado lugar a la improvisación de un trabajador que, sin duda, tiene graves carencias formativas, al igual que las tiene el recurso preventivo que ha supervisado los trabajos (si acaso lo ha hecho). Aun así, hemos sido nosotros quien hemos dado lugar a la improvisación, con una frase tan genérica, tan poco técnica y tan poco apropiada para salir de la boca o del puño de un titulado universitario con formación técnica y seguramente con formación en PRL.

Seguramente cuando estaba escribiendo eso, el que lo hizo no reparó en que dejaba unas cuantas cuestiones en el aire:

  • ¿Qué tipo de arnés debe utilizar el trabajador? ¿Valen todos? ¿Puede usar cinturón?
  • ¿Qué es un elemento firme? ¿Un bidón de agua? ¿Una pastera de mortero? ¿Una pared de ladrillo?
  • ¿Qué tipo de cuerda debe usarse para unir el arnés con el “punto firme”? ¿Vale cualquiera?
  • ¿Qué longitud tiene que tener la cuerda? ¿Es indiferente?
  • ¿Cómo se une la cuerda al arnés y al “punto firme”? ¿Con nudos? ¿Qué tipo de nudos?
  • ¿Es necesario utilizar algún dispositivo que limite o amortigüe la caída?
  • Si se produce la caída… ¿se ha planificado algún procedimiento de rescate? (Síndrome del arnés)

Todo lo que no definimos queda en el aire, y se deja al libre albedrío del trabajador, que, con todo el respeto, está en la obra para trabajar (de forma segura, por supuesto), pero no para improvisar protecciones que debían estar planificadas al milímetro por unos técnicos “competentes” que han asumido la responsabilidad de intervenir en una obra y que puede que no estén a la altura. Quizás aparentemente sus carencias no sean tan llamativas como las de nuestros tres amigos de las fotografías anteriores, pero en definitiva son carencias, y pueden dar lugar a desagradables consecuencias (el mundo de la prevención, y más en construcción, es así de duro).

¿Cómo hay que referirse a estos equipos, por tanto? Primeramente se deberían conocer en profundidad los diferentes sistemas que podemos encontrar, los elementos que conforman cada sistema y sus características, así como saber qué sistema escoger en cada situación. Para ello conviene consultar las normas UNE de elementos de protección contra caídas, algunas NTP como la 774 o la 809, o algunas publicaciones o documentos como éste de COEPA. Todo ello complementado con una buena formación y si es posible experiencia.

Un ejemplo de designación correcta podría ser:

Para la realización de los trabajos se usará un sistema anticaídas formado por los siguientes elementos:

  • Dispositivo de anclaje tipo línea textil, conforme a UNE-795, de clase B, sujeto a la parte baja de los pilares situados sobre el balcón, instalado conforme a las instrucciones del fabricante y bajo la supervisión de un técnico competente
  • Dispositivo anticaídas con elemento de amarre retráctil, conforme a UNE-360, y trabajando con él de forma que el elemento de amarre quede perpendicular a la línea textil para que el retráctil funcione correctamente y se evite el efecto péndulo. En ambos extremos se colocarán conectores conforme a UNE-362 con cierre de seguridad.
  • Arnés anticaídas conforme a UNE-361

El recurso preventivo vigilará la correcta utilización del sistema anticaídas por parte de los trabajadores afectados, mientras se realicen los trabajos que requieran su uso.

El resultado, si todos los implicados ponen de su parte (coordinador, contratista/subcontratista, recurso preventivo y trabajador) no puede ser otro mas que éste:

Sin duda que definir correctamente los equipos a utilizar no es suficiente para asegurar su correcta utilización en obra, pero es el punto de partida y la referencia necesaria para hacer las cosas bien.  Lo que sí es seguro es que, si no los definimos como es debido, no podemos esperar en obra ninguna maravilla. Más bien todo lo contrario. Lo normal es que la protección no cumpla todos los requisitos necesarios para ser efectiva y cumplir su cometido, y eso puede suponer graves secuelas o incluso la muerte del trabajador si se produce la caída. Además, y aunque puede que sea lo menos importante, no debemos olvidar que en caso de accidente, los documentos de obra pueden caer en manos de la Inspección de Trabajo y posteriormente del Fiscal y el Juez, y seguro consultarán la planificación escrita de los trabajos… en ese caso, si hemos sido claros, concisos, y en definitiva, profesionales, no tendremos que temer posibles responsabilidades penales.

Esta filosofía de planificar de la forma más detallada todo lo referente a la seguridad y salud en la obra, debería aplicarse a todo: protecciones (ya está bien de “se colocarán barandillas resistentes”), a equipos de trabajo (el trabajo se realizará desde andamio tubular…. ¿todos los andamios tubulares sirven?), a la identificación de los riesgos (riesgo de caída a distinto nivel…. vale, pero… ¿dónde?) y a las medidas preventivas (se delimitarán las zonas con riesgo de caída de objetos…. ¿cuáles son? ¿de qué manera las delimitamos?), etc. etc.

Para conseguir evolucionar hacia donde apunto, hacen falta técnicos con mucha formación y experiencia, especializados en la materia. Todo aquel que quiera seguir en este tren o subirse a él, tendrá que ganárselo a pulso. La historia de los estudios de seguridad de copia y pega, los planes de seguridad redactados por administrativos, y los coordinadores de seguridad que sólo van por la obra a escribir que falta una barandilla, tiene los días contados. Y si no, al tiempo.

Autor:
Francisco José Martínez Montesinos
fran@seguridadconstruccion.com

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4 comentarios en “Equipos de protección contra caídas de altura ¿sabemos definirlos?

  1. De acuerdo con el contenido del artículo.
    Comentario: ¿Os habéis fijado en el método de protección de dos huecos existentes en el lado derecho del trabajador correctamente anclado? Me refiero a los dos puntales que sirven como apoyo a sendos palets de plástico.

  2. Independientemente del comentario simplista de Rodrigo, totalmente de acuerdo con lo que planteas. Pero me hubiese gustado que pusieses también la parte inicial de este trabajo, en el que justificas que el EPI para trabajos en altura debe utilizarse en momentos puntuales, prevaleciendo siempre la protección colectiva, y mostrando ejemplos de como en construcción casi siempre se pueden solucionar estos problemas con protección colectiva, lo que implicará que no tengamos que estar pendientes de si el trabajados se “amarra” o de si sabe ponerse el arnés de seguridad. El epi en estos trabajos en algunos momentos es la solución, pero no el camino….

  3. Además de lo apuntado en el comentario anterior también se importante el planificar la tarea y elegir un procedimiento constructivo que elimine el riesgo de caída, por ejemplo en el ejemplo de la foto, el realizar la fábrica de ladrillo desde el exterior desde un medio adecuado como puede ser un andamio o una plataforma elevadora sobre mástil entre otros.

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