Coordinación de seguridad y salud: errores importantes

El coordinador de seguridad debe, durante toda su vida profesional, estar en un proceso continuo de aprendizaje, al igual que la mayoría de profesionales. Una parte importante de este aprendizaje se produce de forma casi inconsciente, con el trabajo y la experiencia profesional, que nos retroalimenta de forma constante, aportándonos nuevos conocimientos, competencias y habilidades que nos ayudan a desarrollar mejor nuestro trabajo.

Dentro de esta continua retroalimentación, juegan un papel importante los errores que cometemos, pues, una vez identificado un error, se incorpora a nuestro activo una valiosa información que nos permitirá no repetirlo en el futuro (a pesar de que no siempre hagamos uso de dicha información, y volvamos a repetir, de forma sistemática, ciertos errores. Ya lo dice el refrán…).

En este artículo pretendo relacionar (de forma no exhaustiva) algunos de los errores, más o menos frecuentes, y todos ellos importantes, que se cometen por los coordinadores de seguridad y salud, y que proporcionan esa valiosa información a la que me refería en el párrafo anterior, evitándonos volver a caer en ellos. Ahí van:

  1. Pasar una oferta de honorarios excesivamente baja. En efecto, muchos pueden estar pensando que, en los tiempos que corren, y en un libre mercado, hay que «tirar por los suelos» los honorarios para poder optar a cualquier encargo profesional. Sin querer entrar en este peliagudo debate, sólo quiero decir que me parece una barbaridad que haya compañeros llevando coordinaciones de viviendas unifamiliares por 500 €, teniendo en cuenta los costes colegiales y de seguro, costes indirectos de gestión, desplazamientos, horas de trabajo necesarias, y responsabilidad del encargo. Además de que obviamente se pierde dinero, he observado que ofertar tan a la baja tiene una importante consecuencia: desincentiva nuestra dedicación en la obra. Corremos el riesgo de que resuene en nuestra mente bastante a menudo la frase…. «total, para lo que me pagan….» para justificar el no ir a la obra con la frecuencia que es necesario. Por supuesto, en caso de accidente o inspección, no habremos «hecho los deberes», y las consecuencias pueden hacernos por fin cambiar de mentalidad en cuanto a los honorarios a ofertar. ¿No será mejor no dar lugar a eso?
  2. No estudiar el proyecto de ejecución. Y no me refiero al nivel de estudio al que debe llegar un director de ejecución, por supuesto. Pero sí que es completamente necesario conocer de antemano las características constructivas de la obra en la que vamos a participar, y por desgracia, en muchos casos el estudio de seguridad no nos proporciona toda la información que necesitamos (obviamente, porque es un mal estudio de seguridad), y yo diría que en todos casos un estudio básico nos va a ser de poca utilidad. Por tanto, el coordinador (en fase de ejecución) debe revisar los puntos del proyecto que le sean de interés para conocer la geometría, características y sistemas constructivos de la obra en cuestión y poder así exigir un plan de seguridad coherente con la obra y planificar correctamente la prevención.
  3. Aprobar un plan de seguridad deficiente. Unas veces, por las prisas por comenzar la obra. Otras veces, por subestimar la importancia que tiene este documento. Puede, en el peor de los casos, que se deba a la incompetencia del coordinador, que no es capaz de discernir entre un plan de seguridad correcto y uno deficiente. Lo que está claro, es que aprobar un plan de seguridad deficiente, no puede más que repercutir negativamente en la planificación de la prevención en obra, pues el documento clave para este fin. Además, las consecuencias de un plan defectuoso todos las conocemos cuando cae en manos de un inspector de trabajo. Y no, no se debe complementar un plan deficiente mediante instrucciones en el libro de incidencias. Tampoco se debe ir corrigiendo un mal plan mediante anexos.
  4. Pedir documentación en exceso a contratistas y subcontratistas. En los últimos años se ha extendido esta innecesaria y absurda práctica, consistente en pedir a las empresas intervinientes toda la documentación posible de PRL, e incluso de ámbito laboral y fiscal. La explicación a esta actuación no es otra que la intención de «curarse en salud», por si esos papeles pueden, el día de mañana, eximir al coordinador de alguna responsabilidad. Nada más lejos de la realidad. Prácticamente la totalidad de la documentación solicitada por los coordinadores, no genera ninguna responsabilidad ni a él, ni a su cliente (promotor). Para más información, es interesante leer la respuesta de la ITSS de Murcia a una cuestión al respecto. Ver documento
  5. Basar la coordinación en realizar visitas a obra advirtiendo al contratista de las deficiencias observadas. Este tipo de actuaciones pueden realizarse de forma puntual y esporádica, pero es un error basar la coordinación en esta forma de proceder, pues la filosofía de una coordinación de seguridad (o de actividades) es la planificación. Por tanto, no podemos ir por detrás, señalando deficiencias, sino que tenemos que anticiparnos a ellas, dando instrucciones, mediante reuniones, etc. El tener que advertir de una deficiencia es síntoma de que no estamos haciendo las cosas bien, y por tanto, el hacerlo de forma sistemática es, aunque no lo percibamos, reconocer nuestra incompetencia.
  6. Evitar de forma reiterada escritos que conlleven su envío a la ITSS. Es cierto que remitir un escrito del libro de incidencias a la ITSS, no es plato de buen gusto para ningún interviniente en la obra, y tampoco lo es para el coordinador. En nuestro caso, a veces ha sucedido que la «denuncia» a la inspección ha acabado con una citación al promotor y puede que con una infracción, de forma que podemos sentirnos culpables de los perjuicios causados a nuestro cliente. Tampoco es agradable que se sancione al contratista o subcontratista, y que éstos sepan quién ha reclamado la presencia de la ITSS. Por tanto, con este panorama, el incentivo para que los CSS remitamos un escrito a la ITSS (como sabemos, en caso de paralización o retiración de un incumplimiento) es muy bajo, lo que nos lleva a evitar este tipo de escritos en la práctica. Esto es un error. Primero, porque tenemos la obligación, según el R.D. 1627/97, en los casos que señalaba. Segundo, porque en muchos procesos judiciales, la anotación y la remisión a la ITSS de determinadas situaciones, han sido fundamentales para la absolución de coordinadores imputados en dichos procesos. Tercero, porque si no lo hacemos cuando es necesario, corremos el riesgo de perder autoridad en la obra, y que nos vean como demasiado permisivos, lo cual puede convertir la obra en una auténtica bomba de relojería.
  7. No realizar reuniones de coordinación. Las reuniones de coordinación son uno de los medios de coordinación, según el R.D. 171/2004. A mi entender, son la actuación estrella del coordinador, donde realmente cumple con sus funciones, coordinando las actividades, solucionando problemas de interferencias, planificando la prevención de las fases de obra a realizar, etc. A dichas reuniones deben asistir las empresas y autónomos intervinientes, tanto los que están concurriendo en el momento de la reunión, como los que se tiene previsto que comiencen a trabajar de forma inminente. Las actas de las reuniones debemos guardarlas celosamente, y si las redactamos fuera del libro de incidencias, debemos hacer referencia a ellas en dicho libro.  Nos serán muy útiles para justificar y demostrar nuestra diligencia. Por tanto, las reuniones de coordinador son imprescindibles, y a pesar de que son más «trabajosas» que las visitas a obra (conllevan convocatoria, preparación, desarrollo, levantamiento del acta y firma), no podemos dejarnos llevar por la pereza (seguramente inducida por los pocos honorarios que vamos a cobrar) y debemos convocar tantas como sea necesario.
  8. Tomar decisiones que no nos corresponden. El típico ejemplo es el de los bataches que no están definidos, y que algún coordinador puede tener la tentación de definir (por aquello de que un derrumbamiento puede provocar un accidente laboral), o de exigir al contratista que defina, sin ningún criterio riguroso. En estos casos, en los que las decisiones son constructivas o de ejecución, debe mojarse el director de obra (y/o director de ejecución en obras de edificación), y nunca el CSS, pues no está dentro de sus atribuciones profesionales.

Estos ocho errores (o malas prácticas) considero que pueden ser los más importantes y didácticos. Todos ellos son de carácter general y no se profundiza en errores mucho más concretos, que podrían alargar esta lista de ocho a cientos.

Espero algún comentario discutiendo alguno de estos ocho puntos, o aportando algún otro error frecuente y de importancia que se me haya podido escapar. Será bienvenido 🙂

 

Francisco José Martínez Montesinos

fran@seguridadconstruccion.com

 

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8 comentarios en “Coordinación de seguridad y salud: errores importantes

  1. Como no podía ser de otra manera, gran artículo.
    Si me lo permites y si no también, unos comentarios:
    – ¿500,00€ una CSS de una vivienda unifamiliar? Y 200,00€ o menos e incluso, palabras textuales en un reunión reciente, te la regalo si me adjudicas la Dirección de Obra.
    El problema NO viene de ahora, está gangrenado desde hace muchos años. Es lo que tiene la avaricia de algunos, aunque después vienen los lloros cuando pasa algo.
    Yo conozco unas cuantas obras en las que ni se conoce al CSS, ni se le espera. Al final quien lo paga son los trabajadores y los técnicos de prl de las contratas.
    Por cierto, estoy de acuerdo en que ni se puede ni se deben tirar los precios.
    – Lo de no estudiar el proyecto es un mal endémico que demuestra lo poco o nada profesionales que podemos llegar a ser. ¿Cuántos planes se han aprobado sin tener el CSS el proyecto, incluso sin disponer del Estudio o EB? MUCHOS. Ellos sabrán. (Nota: ¿Cuántos D.O. no se conocen el proyecto. Yo conozco unos cuántos)
    – En lo de aprobar un mal plan, discrepo. Un PSS no es que debiera ser malo, lo que debería ser es delgado en páginas y concreto. Y sobre todo, aquello que no se conozca remitirnos a Anexos.
    – En lo de la documentación, absolutamente de acuerdo, el problema es que algunos promotores NO lo tienen tan claro. En cualquier caso agradecer a la IT de Murcia por la contestación tan clara que dió en su día y que ha conseguido que mucho promotores vean la luz.
    – Lo de basar la CSS en visitas y convertirnos en vigilantes, totalmente de acuerdo pero pasa como en el punto anterior, es el promotor el que desconoce cual es nuestra función y no quiere un CSS, quiere un vigilante. En cualquier caso tampoco vale con las reuniones de CSS, hay que visitar la obra y bajo mi punto de vista, las advertencias reiteradas y de manera sistemática más que la incompetencia del CSS demuestran la INCOMPETENCIA de la empresa constructora y TODOS sus mandos, incluido técnico de prevención.
    – En los escritos a la IT, totalmente de acuerdo. Escribimos poco y hay que escribir más. No se trata de plato de buen gusto o no, se trata de hacer nuestro trabajo. En cualquier caso lo que me parece de muy poca mano izquierda, por parte de la IT, es que se paralice un tajo y quien se lleve el palo o parte de él sea el Promotor. De chiste aunque me consta que pasa, de hecho a mí me ha pasado.
    – En lo de no realizar las reuniones de CSS estoy de acuerdo hasta cierto punto, ya que bajo mi punto de vista y lo reflejado en el 1627/97 la organizamos y fomentamos, no la realizamos o lo que es lo mismo, que la convoque la contrata y que las actas que las haga otro. Las reuniones valen para lo que valen si despúes NO se aplican en obra y creo que TODOS los que leamos tu artículo tendremos infinidad de situaciones donde TODO ha quedado claro en la reunión de CSS pero después se está ejecutando incumpliendo lo acordado.
    Y lo de anotarlo en el LI, incluso una referencia, NO estoy de acuerdo. Seguimiento y control del PSS, no libro diario o de órdenes.
    – Y para terminar, lo de meternos donde no nos llaman, MUY HABITUAL, pero no sólo en labores de D.O. sino en las labores de la contrata, subcontrata y técnicos de prevención de éstas.

    Enhorabuena por el artículo. Como en cualquier sector hay profesionales muy buenos, buenos, regulares, malos, muy malos y lamentables, lo grave es que, dependiendo de lo que nos toque, se puede notar más, a simple vista, en nuestro sector.

    CADA MAESTRILLO TIENE SU LIBRILLO.

    P.D.: Te pido disculpas por la extensión de mi post porque parece que te estoy enmendando tu artículo y en ningún caso es mi intención. Simplemente reflejo lo que YO pienso o creo.

  2. Lo encuentro estupendo. Una cosa es la teoría y la otra lo que se aprende con el día a día. Es un resumen muy interesante.

    Felicidades!

  3. Buenas.

    Estoy de acuerdo en gran parte de los puntos en cuestion; en relacion a los puntos 2 y 3 pienso que en ambos casos deberian ir de la mano el coordinador de seguridad y salud y el tecnico de prevencion de la contrata que va a realizar el Plan de seguridad. Una buena planificacion preventiva desde el principio garantizara una buena base sobre la que pulir aspectos puntuales despues.

    Felicidades por el blog; me ha enviado un enlace el COAATIE de Cáceres me ha gustado lo que he leido. Te he enlazado al mio para visitarte mas a menudo.

    Un saludo.

  4. Tengo una duda…puede un coordinador de seguridad y salud una vez que se envía la percepcion de salarios firmada y sellada,comprobar si los pagos estan al día?? incluso preguntar a los propios empleados si han cobrado?? me gustaría qu me pueda resolver esta duda..gracias

    • Te respondo con otra pregunta. ¿Para qué quiere el CSS saber si los trabajadores están al corriente de pagos o si han cobrado este mes?
      Si es por mera curiosidad, como si quiere informarse de si llevan calzoncillo o tanga. El/ella sabrá dónde se mete.
      Si es por otros motivos, ya comentado en el artículo: Se está metiendo donde NO le llaman.
      Y si es porque lo tiene contratado con el Promotor, ¡la madre de Dios! Se han vuelto locos ambos.

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