Problemática del uso de E.P.I. contra caídas de altura en obras de construcción

El uso de equipos de protección individual para proteger del riesgo de caída de altura es muy frecuente en las obras de construcción españolas. Ante esta realidad sería interesante plantearse dos cuestiones muy concretas: por un lado… ¿está siempre este uso justificado? y por otro… ¿nos ofrecen estos equipos una protección eficaz ante el riesgo de caída? Tras un análisis de la normativa vigente, normas técnicas e instrucciones de los fabricantes de estos equipos, uno puede llegar a la sorprendente conclusión de que en la gran mayoría de casos, la respuesta a ambas preguntas es NO.

El uso de estos equipos se torna, en gran parte de los casos, en un abuso. Su utilización debe limitarse a casos muy concretos, siempre justificados, y deben de cumplirse una serie de requisitos muy estrictos que nos aseguren la eficacia del sistema en caso de producirse la caída del trabajador. En caso contrario las consecuencias pueden ser fatales.

Para justificar y argumentar esta afirmación, iré enumerando las diferentes cuestiones que generan la problemática existente en torno a estos equipos.

1) La legislación es clara: protección colectiva antes que individual

Por un lado, uno de los principios de la acción preventiva incluidos en el art. 15 de la Ley 31/95 de PRL, “Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual”, nos restringe de forma notable el uso de estos equipos.

 El R.D. 773/97 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en el uso de EPI, no hace más que confirmar esta postura: “Los equipos de protección individual deberán utilizarse cuando existan riesgos para la seguridad o salud de los trabajadores que no hayan podido evitarse o limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo”

 Un ejercicio interesante sería plantearnos, en las situaciones en las que habitualmente se utilizan estos equipos, si existe alguna forma de proteger colectivamente a los trabajadores. Como podremos comprobar, en casi la totalidad de los casos, sí que sería posible y viable la colocación de una protección colectiva, por lo que la decisión de recurrir a la individual estará basada, generalmente, en motivos puramente económicos, lo que supone actuar de forma diametralmente opuesta a lo que nos exige la legislación en materia de prevención.

Este es, sin duda, el argumento principal que debe condicionarnos a la hora de utilizar y permitir utilizar los EPI contra caídas de altura. Es muy simple: si se puede proteger colectivamente, no recurriremos a la protección individual (o en todo caso recurriremos a ella como protección complementaria).

2) Imprescindible cumplimiento de las exigencias esenciales de seguridad

En primer lugar, decir que los EPI contra caídas de altura están dentro de la categoría III, según el R.D. 1407/92 sobre condiciones para la comercialización y libre circulación de los EPI. Esto es, son equipos de diseño complejo destinados a proteger al usuario de peligros mortales o muy graves. Por ello, es imperativo que cumplan los siguientes requisitos para su comercialización:

  • Marcado CE
  • Declaración de conformidad
  • Sistema de garantía de calidad CE (junto al marcado CE del producto deben aparecer 4 dígitos identificativos del organismo notificado que realiza el control de la producción)
  • Folleto informativo

Estos requisitos deberán ser verificados para asegurarnos de que los equipos cumplen las exigencias esenciales de seguridad.

 Con el uso de equipos que no cumplan estos requisitos no tendremos ninguna garantía de que su utilización sea segura.


3)  La elección del sistema adecuado a cada situación

Los EPI contra caídas de altura son elementos que deben de conformar un sistema que cumpla con su cometido de forma eficiente y segura.

En general, tenemos tres sistemas diferentes, cada uno para un uso determinado:

–       Sistemas anticaídas:

Son sistemas que garantizan la parada segura de una caída, de forma que:

  • La distancia de caída del cuerpo sea mínima
  • La fuerza de frenado no provoque lesiones corporales
  • La postura del usuario, una vez producido el frenado de la caída, sea tal que permita al usuario, dado el caso, esperar auxilio

Los utilizaremos cuando exista o pueda existir posibilidad física de producirse la caída.

–       Sistemas de sujeción y retención:

Este sistema se utiliza para impedir que el trabajador alcance la zona con riesgo de caída (retención), o para trabajar con las manos libres en trabajos en postes o torres (sujeción). Este último necesita de un sistema anticaídas de salvaguardia o protección colectiva.

Es importante tener presente que este sistema no está preparado para detener con seguridad la caída de un trabajador.

 –       Sistemas para trabajos verticales:

Son sistemas que se utilizan en las técnicas de posicionamiento mediante cuerdas. Permiten al trabajador desarrollar su trabajo suspendido, siendo las cuerdas el medio de acceso.

Por tanto, a la hora de escoger los EPI contra caídas de altura, debemos conocer el trabajo a desarrollar y el riesgo de caída existente, y en base a ello, seleccionar el sistema adecuado.

La elección de un sistema inadecuado someterá a los equipos a unas solicitaciones para las que no han sido diseñados, y eso puede traducirse en graves daños sobre el trabajador.

Un ejemplo común de elección incorrecta del sistema es el uso de sistemas de retención con cinturón en trabajos con riesgo de caída (por ejemplo, en cubiertas inclinadas).

4)  Conformar el sistema con los equipos adecuados

Una vez escogido el sistema a utilizar en base al tipo de trabajo a desarrollar, hay que seleccionar los elementos que van a conformar el sistema. Es de importancia mayúscula el que todos los elementos tengan el marcado CE (excepto algunos dispositivos de anclaje, que no pueden llevarlo) y resto de documentación complementaria, pues ello confirmará que cumplen las exigencias básicas de seguridad, en este caso mediante el cumplimiento de normas armonizadas.

 Los elementos que conforman los diferentes sistemas y las normas armonizadas que deben de cumplir son:

 –       Sistemas anticaídas:

  • Dispositivo de anclaje (UNE-EN-795)
  • Conectores (UNE-EN-362)
  • Equipos de amarre (UNE-EN-354)
  • Dispositivo anticaídas deslizante (UNE-EN-353) o retráctil (UNE-EN-360)
  • Absorbedor de energía (UNE-EN-355)
  • Arnés anticaídas (UNE-EN-361)

 La norma UNE-EN-363 de sistemas anticaídas propone tres combinaciones de estos elementos que aseguran el cumplimiento de los requisitos de la norma y por tanto garantizan la parada segura de la caída de un trabajador:

  1. Dispositivo de anclaje + Dispositivo anticaídas retráctil + Equipo de amarre retráctil + Arnés anticaídas
  2. Dispositivo de anclaje + Línea de anclaje flexible o rígida + Dispositivo anticaídas deslizante + Elemento de amarre + Absorbedor de energía + Arnés anticaídas
  3. Dispositivo de anclaje + Elemento de amarre + Absorbedor de energía + Arnés anticaídas

Es recomendable utilizar alguna de las tres combinaciones anteriores, siempre con elementos conformes a norma UNE, e instalándolos y usándolos conforme a las instrucciones del fabricante. De esta forma tendremos la seguridad de que el sistema cumplirá los requisitos exigibles.

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Sistema anticaídas con dispositivo anticaídas retráctil

–       Sistemas de sujeción y retención:

  • Dispositivo de anclaje (UNE-EN-795)
  • Conectores (UNE-EN-362)
  • Equipo de amarre (UNE-EN-354)
  • Cinturón de sujeción y retención (UNE-EN-358)

Como puede comprobarse, ya que este sistema no está diseñado para soportar caídas, los requisitos son menos estrictos y por tanto el sistema es más simple. Cuando se requiera la retención del trabajador, en lugar del cinturón también sería válido utilizar un arnés anticaídas, pero seguiría existiendo la limitación de estar impedida físicamente la caída, normalmente usando elementos amarre de longitud adecuada que eviten llegar a la zona de caída.

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Sistema de retención con longitud de elemento de amarre que impide la caída

–       Sistemas para trabajos verticales:

  • Dispositivos de anclaje (UNE-EN-795)
  • Conectores (UNE-EN-362)
  • Equipos de amarre (UNE-EN-354)
  • Doble cuerda vertical (UNE-EN 1891)
  • Descendedor (UNE-EN-341)
  • Dispositivo anticaídas deslizante (UNE-EN-353)
  • Absorbedor de energía (UNE-EN-355)
  • Arnés de asiento (UNE-EN-813)

Este sistema es bastante complejo, y por ello requiere, según la regulación introducida en el R.D. 1215/97 por el R.D. 2177/04, que estos equipos se utilicen únicamente por empresas especializadas con personal cualificado, y siempre que la evaluación del riesgo indique que el trabajo pueda ejecutarse forma segura, no estando justificada la utilización de otro equipo más seguro.

Se debe tener en cuenta que el arnés de asiento únicamente es válido para trabajar suspendido, nunca para soportar una caída, por lo que no podrá utilizarse integrado en un sistema anticaídas.

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Sistema para trabajos verticales (Fuente: Installscaler)

Es difícil ver en las obras, aún hoy en día, sistemas conformados con los elementos adecuados, y que éstos sean todos conformes a las normas armonizadas correspondientes. De la experiencia personal puedo decir que las deficiencias más frecuentes con las que me he encontrado, y que anulan completamente la efectividad de los sistemas, son:

  • Uso de dispositivos de anclaje improvisados o anclaje a elementos no diseñados para tal fin. En ambos casos el comportamiento en caso de caída del trabajador es completamente impredecible

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Dispositivo de anclaje improvisado que no ofrece ninguna garantía

  • Utilización de cuerdas poco fiables, unidas por sus extremos con nudos improvisados, en lugar de elementos de amarre con gazas manufacturadas
  • Ausencia de dispositivos anticaídas (retráctiles o deslizantes) que limiten la distancia de caída
  • Utilización de dispositivos anticaídas retráctiles sin respetar el rango máximo de apertura
  • Longitud de equipos de amarre excesiva
  • Uso de cinturón en lugar de arnés anticaídas en situaciones con riesgo de caída

En todos estos casos no existe garantía alguna de que la caída del trabajador sea segura.

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Ausencia de dispositivo anticaídas, longitud excesiva de elemento de amarre, nudos, anclaje de poca o nula fiabilidad… ¿qué ocurrirá en caso de caída del trabajador?

Para evitar configuraciones defectuosas, conviene definir correctamente en estudios y planes de seguridad los equipos a utilizar, elemento por elemento, evitando la famosa y peligrosamente genérica frase hecha “se usará arnés anclado a punto firme”.


5)     Los conceptos de fuerza de choque y factor de caída

La fuerza de choque es la fuerza trasmitida al sujeto y al punto de anclaje en el momento de la detención de una caída por medio de un sistema anticaídas. Se mide en Newtons (N) y puede calcularse con la siguiente expresión:

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Donde puede comprobarse que las variables que influyen en la fuerza de choque que recibe el trabajador son:

  • Peso del trabajador (m.g): a mayor peso, mayor fuerza de choque
  • El módulo de Young (E) del elemento de amarre: es una constante específica de cada material, mayor cuanto menos elástico. Por tanto, a mayor módulo de Young, mayor rigidez del amarre, y por tanto, mayor fuerza de choque
  • Sección del elemento de amarre (S): a mayor sección, mayor fuerza de choque
  • Por último, el denominado factor de caída (Fc). El factor de caída se obtiene de la siguiente expresión:

F.C. = altura de caída libre / Longitud de cuerda usada

Esto nos permite llegar a una conclusión sorprendente, por ser poco intuitiva: la fuerza de choque no depende de la longitud de la caída. Realmente depende del cociente entre la altura de caída y la longitud de la cuerda usada. Esto quiere decir que una caída de 2 metros con una cuerda de 2 metros, provocará exactamente la misma fuerza de choque que una caída de 10 metros con una cuerda de 10 metros, a igualdad del resto de variables.

El factor de caída límite que debemos tomar como referencia es 0,3. Con ese valor de factor de caída, si no usamos absorbedor de energía, y con unas condiciones normales, la fuerza de choque que recibe el trabajador es de aproximadamente 6 kN, considerado el valor límite a partir del cual la fuerza de choque comienza a ser peligrosa para el cuerpo humano.

Para conseguir factores de caída muy bajos, inferiores a 0,3, tendremos que procurar siempre que el punto de anclaje esté lo más alto posible, y que la longitud del elemento de amarre sea la mínima posible.

factor de caida

Debemos conseguir factores de caída siempre cercanos a 0 (< 0,3)

La mejor forma de reducir la fuerza de choque es limitando el factor de caída, con anclajes por encima del trabajador y con cuerdas lo más tensas posible. En las obras es práctica habitual utilizar puntos de anclaje situados en el suelo, en muchos casos porque no tenemos elementos por encima de los trabajadores (caso de las cubiertas), y en muchas ocasiones la longitud de cuerda es excesiva. Por lo tanto, en estos casos, y si no se usa absorbedor de energía (por desgracia lo habitual), tendremos factores de caída importantes, muy por encima del valor límite de 0,3, lo que transmitirá una fuerza de choque al trabajador en caso de caída que puede provocarle daños graves o mortales.

 

 6)     El efecto péndulo y la altura libre

Para poder asegurar que la caída de un trabajador es segura y no va a provocarle daños, no basta únicamente con utilizar un sistema anticaídas adecuado.

Existe el riesgo de que el trabajador se golpee con obstáculos que estén invadiendo su trayectoria durante la caída. Esta no es una cuestión baladí, puesto que puede anular totalmente la eficacia del sistema anticaídas, ya que, a pesar de evitar daños importantes en la caída usando un sistema anticaídas, el trabajador puede sufrir daños igualmente graves, golpeándose con cualquier elemento que se cruce en su camino (por ejemplo, una plataforma de descarga).

También es posible que, o bien debido a una longitud excesiva del equipo de amarre, o bien debido a no tener en consideración la longitud del absorbedor de energía desplegado, el trabajador pueda impactar contra el suelo, o contra algún elemento situado en él.

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Posibilidad de golpeo por efecto péndulo o altura libre insuficiente

Por ello, es necesario garantizar un cilindro libre de obstáculos de 3 metros de radio, y una altura libre de seguridad de al menos 1,5 metros respecto del suelo o de cualquier elemento que quede en la vertical de la zona de caída. Cuando no pueda garantizarse de ninguna forma este cilindro de seguridad, deberá recurrirse a un sistema de retención que impida la caída o a otro método de trabajo, pero en ningún caso deberá desestimarse este factor de riesgo.

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Cilindro de seguridad a garantizar para una caída segura


7)     El síndrome del arnés

Existe un factor a tener muy en cuenta cuando se usa un arnés, y que resulta desconocido por la mayor parte de los trabajadores: se trata del llamado “síndrome del arnés”, también conocido como “mal del arnés” o “trauma por suspensión”.

Esta patología se produce cuando la persona que ha sufrido una caída con el arnés queda suspendida e inmóvil. Puede ser el caso de un trabajador de la construcción que cae, y por no respetar las condiciones del apartado anterior, se golpea en la cabeza con algún obstáculo y queda inconsciente, o se golpea en la espalda o piernas quedando éstas inmovilizadas. En estos casos, existe un riesgo para la persona suspendida que debe ser neutralizado lo antes posible, ya que en cuestión de minutos esta persona puede perder la vida.

Esta situación provoca una acumulación de sangre en las piernas, inducida por el efecto torniquete que produce el arnés, que impide el paso de la sangre. Esto supone que llega menos sangre al corazón, y por tanto, se bombea menos sangre a los órganos vitales. Además, la presión de las cintas provoca acumulación de toxinas y falta de oxígeno en piernas y brazos.

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Trabajador suspendido con riesgo de sufrir el síndrome del arnés
(Fuente: http://www.simaformacion.com)

Los síntomas (entumecimiento de pies y pierna, náuseas, parestesia, hipotensión, taquicardia, dolores, sensación de asfixia, disminución del nivel de conciencia, etc.) suelen presentarse a los 5 minutos aprox. de estar suspendidos, y la posibilidad de sobrevivir se reduce drásticamente con el paso de los minutos.

Por lo tanto, como vemos, no basta con asegurar la caída mediante el uso de sistemas anticaídas y despejando de obstáculos la trayectoria. Existe un grave riesgo de sufrir el “síndrome del arnés” una vez se ha producido la caída y el trabajador ha quedado suspendido.

 Para prevenir el “síndrome del arnés”, podemos:

  • Divulgar su gravedad, concienciando a los trabajadores
  • Exigir formación específica en el uso de sistemas anticaídas, en técnicas de rescate, y en técnicas de primeros auxilios específicas
  • No permitir que un trabajador desarrollando un trabajo con sistema anticaídas permanezca sólo
  • Exigir que se planifique un protocolo de rescate antes de desarrollar los trabajos

 

8)     La presencia del recurso preventivo

¿Debe un recurso preventivo estar presente cuando se estén utilizando EPI contra caídas de altura? La respuesta es sí.

La disposición adicional decimocuarta de la Ley 31/95 habla de que el recurso preventivo tiene que estar presente cuando se desarrollan trabajos con riesgos especiales. Uno de estos riesgos especiales es el denominado “riesgo especialmente grave de caída de altura”.

La ITSS, en sus criterios técnicos sobre presencia de recursos preventivos (el último el 83/10), nos ofrece una interpretación de lo que significa este riesgo cargada de sentido común. Uno de los ejemplos de trabajos sometidos a este riesgo, y que por tanto requerirían de la presencia de un recurso preventivo, son los trabajos en altura en los que la protección del trabajador no pueda ser asegurada totalmente sino mediante la utilización de un equipo de protección individual.

Por lo tanto, debemos exigir siempre la presencia de un recurso preventivo cuando se utilicen equipos de protección individual contra caídas de altura.

 

CONCLUSIÓN:

A lo largo de esta comunicación se ha expuesto la problemática existente en torno a los equipos de protección individual contra caídas de altura.

Son tantas las consideraciones a tener en cuenta, y todas tan importantes, que en el momento que dejemos escapar alguna, no podrá garantizarse la seguridad y eficacia de estos equipos. Consciente de que esta minuciosidad es muchas veces difícil de garantizar, recomiendo encarecidamente limitar el uso de estos equipos a situaciones puntuales y excepcionales, en las que se haga el esfuerzo de controlar todos los factores descritos en esta comunicación. Actuando de esta forma no estaremos haciendo otra cosa que cumpliendo con lo que nos exige la Ley.

No hace mucho tiempo escuché a alguien decir que “el arnés era la base de la seguridad en la obra”. Nada más lejos de la realidad.

Autor del artículo:

Francisco José Martínez Montesinos
fran@seguridadconstruccion.com

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5 comentarios sobre “Problemática del uso de E.P.I. contra caídas de altura en obras de construcción

  1. un arltículo bastante aclaratorio para el uso de arnés en trabajos en altura…tengo una duda el factor caída debe ser 0.3 para que esté dentro de los límites de control? o 3? gracias por la atención

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