Algunas consideraciones sobre los autónomos en construcción

Son muchas las consultas que recibo sobre cuestiones relativas a los trabajadores autónomos en obras de construcción. En este post aprovecharé para aclarar algunos aspectos importantes sobre los autónomos, y que afectan sin duda a la gestión preventiva de las obras en las que intervienen. Es por ello que conviene tener los siguiente conceptos claros:

1. UN PROMOTOR NO DEBE CONTRATAR DIRECTAMENTE A UN TRABAJADOR AUTÓNOMO, A NO SER QUE SEA AUTOPROMOTOR

Esto, a día de hoy, sigue sin tenerse claro. Son muchos los autónomos, promotores, administradores de fincas, e incluso técnicos, los que en algún momento se han mostrado incrédulos ante tal afirmación, y me han preguntado que “dónde dice eso”. Pues bien, no es algo precisamente nuevo. Basta con leer el Real Decreto 1627/97, el texto legal principal que regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a las obras de construcción, desde el año 1997. En su artículo 2 “definiciones”, apartado 3,  nos encontramos con lo siguiente:

Cuando el promotor contrate directamente trabajadores autónomos para la realización de la obra o de determinados trabajos de la misma, tendrá la consideración de contratista respecto de aquéllos a efectos de lo dispuesto en el presente Real Decreto.
Lo dispuesto en el párrafo anterior no será de aplicación cuando la actividad contratada se refiera exclusivamente a la construcción o reparación que pueda contratar un cabeza de familia respecto de su vivienda.

¿Qué quieren decir esos dos párrafos? Muy fácil: si un promotor contrata directamente a un autónomo, dicho promotor se convierte en contratista de los trabajos contratados al autónomo a efectos del R.D. 1627/97. ¿Y eso que implica? pues que el promotor debería cumplir todos los requisitos que dicho Real Decreto establece para los contratistas: elaborar Plan de Seguridad, designar recurso preventivo si fuera necesario, adoptar medidas en materia de coordinación de actividades empresariales, etc. Estos requisitos sólo puede cumplirlos con garantías un promotor-constructor, por lo que el resto de promotores (promotores profesionales, comunidades de propietarios, particulares, etc.) NO DEBEN CONTRATAR A UN TRABAJADOR AUTÓNOMO, al asumir la condición de contratista sin garantías de poder cumplir de forma efectiva los requisitos que el R.D. 1627/97 establece.

A efectos de la Ley de Subcontratación, el promotor no asume la condición de contratista si contrata directamente a autónomos, por lo que no tendría la obligación de estar inscrito en el REA, por ejemplo. Ahora bien, la disposición adicional segunda del R.D. 1109/07 que desarrolla la Ley de Subcontratación establece que:

A efectos de las obligaciones y responsabilidades establecidas en relación con el Libro de Subcontratación, cuando el promotor contrate directamente trabajadores autónomos para la realización de la obra o de determinados trabajos de la misma, tendrá la consideración de contratista.

Por ello, el promotor que contrata con autónomos tendría una obligación adicional: habilitar y cumplimentar un Libro de Subcontratación. Aunque esto plantea un problema de tipo práctico, el número de inscripción en el REA es requisito para la habilitación del Libro de Subcontratación, por lo que esta gestión puede tornarse complicada en algunas administraciones.

Hay una excepción al cumplimiento de los requisitos anteriores, tal y como establece el segundo párrafo del apartado 2.3 del R.D. 1627/97: los autopromotores (particulares que construyen o reparan su propia vivienda). En este caso, si el promotor contrata a un autónomo directamente, no asume la condición de contratista. Por lo tanto, NO HAY CONTRATISTA para los trabajos contratados por el autónomo, y no hay Plan de Seguridad de esos trabajos. Si el promotor sólo contrata a autónomos en una obra de autopromoción, no habrá ningún contratista, y al no haber ningún Plan de Seguridad, tampoco habrá Libro de Incidencias, por lo que el Coordinador de Seguridad deberá utilizar otros formatos (como actas) para dejar constancia de su actuación. Además, en ausencia de Planes de Seguridad, el único documento de referencia en materia de prevención que existirá, será el Estudio de Seguridad o Estudio Básico, que el promotor deberá entregar a los autónomos antes del inicio de sus trabajos en la obra.

2. SI UN AUTÓNOMO CONTRATA A TRABAJADORES POR CUENTA AJENA, SE CONVIERTE EN EMPRESA A TODOS LOS EFECTOS

Otra cuestión que sigue generando dudas es esta. Puede que por fin tengamos claro lo establecido en el punto anterior, y que el promotor nos notifique la contratación de un autónomo para la realización de determinados trabajos. Comprobamos los datos del autónomo, y efectivamente, tiene un nombre, apellidos y un DNI… “efectivamente, es un autónomo, por lo que no puede ser contratado directamente por el promotor”, pensamos. !Pues mucho ojo con esto, que podemos meter la pata!

Tener nombre, apellidos y DNI como razón social no implica ser autónomo “puro y duro”. Puede darse el caso (y se da frecuentemente) de que el autónomo tenga a algún trabajador contratado en el régimen general. En ese caso, se ha convertido en empresa (sí, teniendo DNI y no CIF) y tiene que cumplir todo lo que se le requiere a las empresas constructoras: contrato con servicio de prevención, formación de trabajadores, vigilancia de la salud, alta en el REA, etc.). En ese caso, este “autónomo-empresa” podría ser contratado sin problemas por el promotor, y puede y debe elaborar el Plan de Seguridad y Salud correspondiente.

Por lo tanto, recomiendo que cuando vaya a acceder algún autónomo a la obra, nos aseguremos primero de su condición (autónomo puro y duro, o “autónomo-empresa”). Una forma rápida de hacerlo consiste en introducir su DNI en la página de consulta del REA. Si está inscrito en el REA es empresa. Pero cuidado, si no lo está, puede que sea autónomo sin trabajadores, pero también que sea empresa y que no haya cumplido con su obligación de tramitar el alta en este Registro.

3. UN AUTÓNOMO NO PUEDE SUBCONTRATAR A UNA EMPRESA O A OTRO AUTÓNOMO

Así lo establece la Ley 32/2006 reguladora de la subcontratación en el sector de la construcción, en su artículo 5. Ahora bien, en el caso de autónomos con trabajadores por cuenta ajena (“autónomos-empresa”) esta restricción no es de aplicación, al considerarse empresas a todos los efectos.

Y hasta aquí las consideraciones que quería aclarar sobre los autónomos. ¡Espero que el post te haya sido de utilidad!

fran@seguridadconstruccion.com

POST EDITADO Y CORREGIDO, agradezco los comentarios de Belén y Xirgu

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6 pensamientos en “Algunas consideraciones sobre los autónomos en construcción

  1. Buenos días,
    Estoy de acuerdo contigo en todo lo que apuntas, excepto en lo que concierne a que un promotor no puede contratar a un trabajador autónomo si no es promotor-constructor.
    Te basas en la definición de contratista incluida en el RD 1627/97, pero te olvidas de la que establece la Ley 32/2006, de subcontratación en el sector de la construcción, y que, por ejemplo, obliga a las empresas que intervengan en el proceso de subcontratación a inscribirse en el REA.
    La asimilación que hace el art. 2.3 del RD 1627/97, en cuanto a atribuir la condición de contratista al promotor cuando éste contrate directamente a trabajadores autónomos sin asalariados, no es válida ni puede extrapolarse a la Ley de Subcontratación.
    El concepto de contratista es distinto en una y otra norma, siendo aplicables únicamente en el marco obligacional que contiene cada una de ellas. Por lo tanto, el promotor que contrata con un autónomo sin asalariados, es contratista a los efectos de cumplir las obligaciones del RD 1627/97, pero no lo es a los efectos de cumplimiento de la Ley de Subcontratación, que sólo confiere tal consideración a las empresas que contratan con el promotor o, en segundo lugar, cuando el promotor ejecuta directamente la totalidad o parte de la obra (promotor-constructor).

    Gracias y un saludo,

    • Hola Belén, gracias por tu aportación. Tienes toda la razón, ya está el post corregido. Tan sólo un apunte, la disposición adicional segunda del R.D. 1109/07 sí que establece que el promotor que contrata autónomos asume la condición de contratista, en relación a los requisitos relacionados con el Libro de Subcontratación.

      Un saludo.

      • Hola Fran,
        Efectivamente, la Disposición Adicional segunda del R.D. 1109/2007 establece que, a efectos de las obligaciones y responsabilidades establecidas en relación con el Libro de Subcontratación, el promotor que contrate directamente trabajadores autónomos para la realización de la obra o de determinados trabajos de la misma, tendrá la consideración de contratista.
        Sin que sea extrapolable el resto de las obligaciones previstas en la normativa de subcontratación, como es la inscripción en el REA. La obligación de reflejar el nº de inscripción en el REA afecta solamente a las empresas que estén obligadas a inscribirse.
        ¿Cómo traducimos esto a la realidad?
        Cualquier promotor (contratista según esta disposición adicional) que, para la ejecución de una obra o parte de la misma, contrate trabajadores autónomos, estará obligado a habilitar el Libro de Subcontratación sin que deba cumplimentar el apartado de nº de inscripción en el REA.
        Un saludo y gracias,

  2. Buenos días Fran.
    Buen artículo, con la salvedad publicada por Belén, con la que estoy de acuerdo, una cosa es “NO PODER” y otra muy distinta “NO DEBER” por el marrón que supone.
    Lo que me alarma del artículo es el párrafo: “Por lo tanto, recomiendo que cuando vaya a acceder algún autónomo a la obra, nos aseguremos primero de su condición (autónomo puro y duro, o “autónomo-empresa”). Una forma rápida …..” ¿Quién se encarga de comprobar esa condición? ¿El CSS? Bajo mi punto de vista es cosa de quien contrata, Promotor o empresa contratista.
    Como CSS podremos informar/asesorar a nuestro cliente pero de ahí a “fiscalizarlo” va un abismo.

    • Hola Xirgu,

      Gracias por tu comentario. Efectivamente es un no deber más que un no poder, aunque en el día a día intento no dejar la puerta abierta a los promotores con los que trabajo a la contratación directa de autónomos, por la imposibilidad de estos de asumir la condición de contratista con garantías.

      En cuanto a la pregunta que planteas, efectivamente debe ser el contratante quien compruebe la condición del autónomo. No obstante, como CSS, intervengo habitualmente en obras pequeñas con promotores totalmente ignorantes en la materia, por lo que además de asesorarles/informarles, prefiero hacer yo mismo la comprobación para evitar meteduras de pata en la gestión preventiva de la obra. Intento, no obstante, que esto sólo sea en casos muy concretos, porque como ya hemos hablado muchas veces, excedernos de nuestras funciones supone la asunción de responsabilidades que no nos corresponden, y eso a día de hoy lo tengo más que claro.

      En cuanto al apunte de Belén, ya está corregido el post.

      ¡Gracias y saludos!

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